Podcast NMG ~ La Naturaleza del Dolor ~

La naturaleza del dolor, pertenece a la serie de podcasts: Relatos de la Nueva Medicina. Mediante historias, ejemplos y algo de creatividad, están destinados a dar a conocer al público en general las 5 leyes Biológicas de la Naturaleza, descubiertas por el Dr. Ryke Geerd Hamer.

El reproductor del Podcast NMG lo tienes arriba. Para aumentar la experiencia, puedes ponerte auriculares. Lo que viene a continuación es la transcripción literal del podcast NMG. En nuestro primer acercamiento, damos a conocer el sentido biológico del dolor.


Hola, ¿Qué tal estás?

A simple vista puede parecer absurdo preguntarte esto en un podcast, pero aunque no lo creas, tiene mucho sentido. Te recuerdo, por si lo olvidaste en algún momento de tu vida, que lo más importante que hay eres tú. Así de claro, no me voy a andar con rodeos. Y ya puedes montártelo como quieras, que si lo que realmente te importa es tu salud, has de empezar a verlo y sentirlo así. Ya te explicaré el porqué.

Me presento; soy Abel Muñoz, cuando me comunico suelo ser bastante bruto, claro y directo… O eso dicen. Mi intención con esta serie de podcasts, no es que estés de acuerdo con todo lo expuesto aquí y mucho menos, que te lo creas a pies juntillas. Más bien, será todo un logro para mí, si consigo una sola cosa: que te cuestiones tu realidad. De entrada te aviso que abordaré temas delicados.

Si eres de las personas que necesitan evidencias y están cuestionándose todo, o incluso si eres del ramo de la salud, te doy mi enhorabuena, pero te aviso: voy a coger tus creencias y les voy a dar la vuelta como a un pulpo. La suerte que tienes, es que nada de lo que te diré me lo he inventado yo, así que… Ya puedes tomar una respiración profunda y exhalar tensiones. Lo que te explicaré está basado en cinco leyes de la naturaleza, que descubre el Dr. Med. Mag. Teól. Ryke Geerd Hamer. Se cumplen en el 100% de los casos, tanto en humanos como en animales, incluso en las plantas. También he de decirte, que son leyes comprobables y reproducibles, vamos que son científicas. Digo esto, porque aparte de que las he comprobado en mí mismo y cientos de veces en las personas que visitan mi consulta, ya las han verificado en varias universidades.

Un consejo antes de comenzar, a medida que avancemos en estos podcast, y si quieres sacarle todo el jugo a esta Nueva Medicina, el siguiente paso natural, y sin duda, el mejor que podrías dar es que hagas memoria de las enfermedades y síntomas que has tenido o tienes, y apliques este conocimiento. Sin prisas, tu memoria esconde más de lo que crees. Ten por seguro, que vas a alucinar.

Sin más dilaciones, comencemos: «Lo que crees saber sobre las enfermedades, no tiene porqué ser cierto». En otras palabras; las enfermedades no son lo que te han enseñado. De hecho, sólo estás viendo la parte «oscura» del asunto; que si duele, que si hace daño, que con este dolor no puedo hacer lo que quiero, es que no puedo hacer lo que debo hacer, es que se pasa muy mal, es que si no voy al trabajo, me van a echar… La creencia que predomina actualmente es que «la enfermedad es mala y debemos protegernos de ella». En realidad, esta visión de la salud y la enfermedad, del bien y el mal, no dista mucho de la que tenía la inquisición en la edad medieval. De hecho, en el medievo existía la creencia de que si eras bondadoso, casto y llevabas una vida libre de pecados, no enfermarías… Pfffff, menuda gilipollez.

Me he debatido durante mucho tiempo, sobre la manera de explicar esta Nueva Medicina de una manera lo más comprensible y cercana posible. Así que antes de entrar en materia, te invito a que le abras unas cuantas puertas a tu percepción, para poder mejorar la comprensión de la misma. Comencemos pues, con la primera puerta que puedes abrir. Es algo que te dijeron hace mucho tiempo y ahora, a la luz de esta Nueva Medicina, podemos asegurar que tenían razón:

La naturaleza es perfecta, no comete fallos.

Y creer que no lo es, deja entrever nuestra ignorancia, aparte de ser un ejercicio de soberbia extrema. En el fondo, ¿Quién nos creemos? Aún seleccionando al mejor juez encima de la Tierra, éste como mucho, tiene la sabiduría de cien años de vida. O a lo sumo, la sabiduría que se pueda remontar a los primeros escritos… ¿Dos mil años? ¿Tres mil? Esto no es nada, comparado con la naturaleza y sus más de 3.600.000 años de evolución. Así que la primera pregunta que puede que te ronde por la cabeza es; si no se equivoca ¿Quién se equivoca? Obviamente, nosotros humanos, que queremos medirlo todo con una vara fabricada por nosotros mismos. A nuestra medida, no a la medida de la naturaleza. En otras palabras:

La naturaleza no mide en pulgadas o milímetros.

No voy a entrar en debates, de hecho, si sigues escuchando he de suponer que te interesa algo lo que voy a decirte. Pues entonces, anota;

La naturaleza ni piensa como nosotros, ni le importan las mismas cosas que a nosotros.

Las podrá tener en cuenta, sí, pero por orden de prioridad, ella piensa primero en; la supervivencia de la especie, luego la del clan y por último la del individuo. Así que, como decía el doctor Fermín Moriano: «Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente».Dicho de otra manera: espabila, que hasta donde yo sé, solo tienes una vida.

Otra enorme diferencia respecto a la naturaleza:

Mientras tu lógica es racional, la de la naturaleza es irracional.

O mejor dicho: posee una lógica biológica. Por eso mismo, en nuestro primer acercamiento a lo que aún llamas «enfermedad», partiremos de un punto de vista evolutivo y biológico. Pongamos el dolor como ejemplo. Algo que el ser humano viene combatiendo, al igual que las enfermedades, desde épocas inmemoriales. Pues quien más o quien menos, le molesta que le duela algo, ¿No? Pues imagina a un señor que camina por la arena de la playa, no se da cuenta y pisa, con su pie descalzo, un buen trozo de cristal.

Primero, sin receptores sensoriales, este señor, ni se daría cuenta de que ha pisado un cristal. Luego, sin el mecanismo del dolor, este señor seguiría caminando, desangrándose felizmente, hasta que un alma caritativa, lo avisase de que está dejando la playa echa un asco.

Conclusiones: el dolor tiene un sentido. Te está avisando de que hay algo que no va bien. Lo mejor que puedes hacer es: parar. ¿Parar?… ¿Para qué?  Pues para que le dé tiempo al organismo de hacer su trabajo ¡cojones!; coagular y cicatrizar la herida.

Te pongo otro ejemplo:

Es de noche, un conductor va conduciendo su coche por una carretera y de golpe, comienza a parpadear la luz indicadora del nivel de aceite, acompañada por un estridente pitido, que ya está empezando a molestar bastante. Nuestro amigo, como buen ciudadano, siguiendo las normas de circulación, a pesar de no haber nadie en kilómetros a la redonda, pone el intermitente y se aparta debidamente a la cuneta. Mira extrañado el símbolo durante unos segundos (el pitido no cesa). Frunce su ceño, baja del coche y se dirige al maletero. Lo abre y comienza a buscar en una caja de herramientas. Ha encontrado lo que buscaba; un martillo. Se dirige de nuevo a su puesto de piloto y comienza a asestar una suerte de golpes directamente en el simbolito del indicador de aceite, hasta que revienta la bombilla y por fín, el pitido cesa. Luego de haber dejado el salpicadero lleno de trozos de cristal, se dibuja una sonrisa en su rostro, sale del coche, devuelve el martillo al maletero y satisfecho, prosigue con su viaje.

¿Qué ha sucedido aquí?

Pues este, es el vivo ejemplo de lo que estamos haciendo con lo que denominamos «enfermedades». El cuerpo te está indicando mediante el síntoma, que hay algo que no va bien (luz indicadora). Y nosotros, en vez de tener esto en cuenta, intentamos por todos los medios; ablaciones, cirugías, extirpaciones… o lo que es lo mismo; eliminar a toda costa el síntoma (el pitido y la luz), pero no su causa (echar aceite al coche).

Tómalo como un lenguaje entre el cuerpo y tú. Tu cuerpo no te va a decir: ¡Oye tío/a, te estás pasando, como sigas así dimito! Amigo/a, menuda suerte la tuya; saber que: las miles de millones de células, que trabajan para ti en tu cuerpo; no tienen vacaciones, ni sindicato y nunca van a hacer una huelga. Jamás van a dejar de trabajar. Y todo con el objetivo de que tú sigas con vida. Que te quede claro:

El dolor es un aviso, es una consecuencia, nunca es la causa.

Y si ahora mismo, te estás preguntando por el cáncer y las células «que se vuelven locas» y comienzan a reproducirse, tranquilo/a que por supuesto, también tiene su sentido que se comporten de esa manera. ¿O es que pensabas que la naturaleza cometía fallos?

Piénsalo… El control del latido de tu corazón, la respiración, la presión sanguínea, la temperatura interna, la digestión, la respiración… ¿Qué tiénen en común? Todos son procesos inconscientes. Simplemente se dan, y no hace falta que pienses o des órdenes para que sigan dándose. Son programaciones automáticas que heredaste al nacer y que trabajan para ti, mucho antes de que fueses, ni siquiera consciente de ti mismo/a. Estos programas fueron forjados en el transcurso de los millones de años de evolución del ser vivo, aquí en la Tierra.



NOTA: No somos médicos, ni terapeutas, ni pretendemos sustituir a la medicina oficial. Así que cualquier acción tomada en base a estos conocimientos se tomará bajo su responsabilidad.
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